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Come ecológico si quieres preservar el planeta

Por Montse Escutia y Marta Moreno*. 09 de enero de 2017

Respuesta al artículo Deje de comprar comida ecológica si quiere salvar el planeta publicado en elpais.com (16/12/2016)

Finca agroecológica Guindalejo Ciudad Real

Consumir ‘bio’ le hace amigo del medioambiente: supone ayudar a la preservación del suelo y los ecosistemas así como paliar los efectos del cambio climático. Su salud también se lo agradecerá.

Los alimentos ecológicos son aquellos que han sido cultivados respetando los ciclos propios de la naturaleza, sin utilizar variedades modificadas genéticamente (de forma inducida) ni tratamientos con pesticidas de síntesis química, y por ello, consumirlos, contribuye al cuidado de nuestro medio ambiente. El 36% de los españoles que consumen productos ecológicos (sinónimo de biológicos u orgánicos) lo hacen movidos por motivos medioambientales, según una encuesta de 2014 del Ministerio de Agricultura. En su publicación “¿Cómo contribuye a la sostenibilidad la alimentación ecológica?” los investigadores del FIBL (Instituto de Investigación en Agricultura Ecológica) analizan diferentes estudios que demuestran que la agricultura ecológica tiene un menor impacto sobre el medio ambiente y concluyen que es un método válido para luchar a escala global contra los retos ambientales que se nos presentan.

Nadie pone en duda que “lo ecológico” está de moda. La superficie en los países de nuestro entorno crece año tras año, acercándose ya, en nuestro país a los 2 millones de hectáreas. Este tipo de producción está favoreciendo la fijación del tejido social en el medio rural, permitiendo que muchos agricultores puedan mantener su actividad de forma rentable. Incluso anima a un gran número de jóvenes agricultores a permanecer en sus zonas de origen. Aunque constantemente se pone de manifiesto la cuestión que hace referencia a si la agricultura ecológica puede alimentar a un planeta superpoblado no se trata sólo de cambiar el sistema productivo. Está claro que se necesita un cambio de modelo en el que se plantee una mayor concienciación de la sociedad para evitar el despilfarro de los alimentos.

También se achaca a la producción ecológica una menor productividad, pero se ha demostrado que en determinadas condiciones como en las zonas de secano la agricultura ecológica puede ser tan productiva como la convencional.

Aunque uno de los argumentos que se arguyen contra la agricultura ecológica es la necesidad de más tierras, y por tanto la posibilidad de fomentar la deforestación, nada más lejos de la realidad. Según recoge Tara Garnett del Food Climate Research Network (Red para la Investigación Alimentación Clima), en el informe “¿En qué consiste una dieta saludable sostenible?”, existe consenso en aceptar que para evitar los impactos sobre el cambio climático de la producción agraria y la deforestación, es necesario reducir el consumo de productos cárnicos en los países más desarrollados y que éstos fueran procedentes de animales que se hayan alimentado a base de pastos naturales y de aprovechar los residuos de la producción agraria. ¿Y no es la carne ecológica la única que actualmente garantiza que se cumpla este requisito?

Menor huella ecológica

La agricultura juega un importante papel en las emisiones dañinas para el planeta. Se calcula que la alimentación es la responsable de la mitad de las emisiones de gases con efecto invernadero, si tenemos en cuenta todos los factores involucrados en los procesos productivos (producción agrícola y ganadera, deforestación, transporte y conservación de alimentos, procesado y embalaje de los mismos y todos los desperdicios que se generan). La agricultura ecológica es más eficiente en la captura de carbono al aumentar los contenidos de materia orgánica en el suelo, por lo que es un sistema de producción válido en la lucha contra el cambio climático tal como apuntaba el dosier editado por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica en 2007. Por el contrario, según un estudio publicado en el African Journal of Biotechnology, el uso de herbicidas disminuye el contenido de materia orgánica de los suelos y por tanto perjudica su papel como almacén de carbono. El efecto es mayor en el caso específico del glifosato, herbicida ampliamente utilizado en los cultivos transgénicos desarrollados para ser resistentes a su aplicación, los cuales representaban en 2015 un 53% del total de cultivos transgénicos en el mundo según un informe del Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones de Biotecnología Agrícola (ISAAA).

La deforestación para obtener suelo cultivable es otra de las causas que inciden en el cambio climático. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Wageningen y por investigadores de Canadá sobre las causas de la deforestación en el mundo concluyó que la agricultura es una de las principales actividades y que los cultivos comerciales como la soja, utilizada básicamente para alimentación ganadera, son uno de los mayores responsables.

Otro factor importante es el coste energético de los productos fitosanitarios y los abonos químicos para cuya síntesis se necesitan grandes cantidades de energía y comportan una importante emisión de CO2. Según el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), dependiente del Ministerio de Energía, la producción de fertilizantes químicos es el segundo responsable del consumo energético en la agricultura a nivel mundial. En determinados cultivos convencionales como el trigo, los fertilizantes químicos, especialmente los nitrogenados, pueden suponer un 60% del gasto energético, muy por encima de las labores agrícolas. Por ello el propio IDAE propone prácticas habituales de la agricultura ecológica, como las rotaciones con leguminosas o el uso de abonos orgánicos, como medidas de ahorro energético en la agricultura.

Con el objetivo de reducir las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero), la agricultura ecológica ofrece una alternativa viable. Un análisis detallado fue llevado a cabo en el Berea College Farm, una de las fincas experimentales y educativas más antiguas de Estados Unidos, durante el proceso de transición hacia la agricultura ecológica y la introducción de técnicas de mayor eficiencia energética. Entre 2007 y 2013 pudieron constatar la disminución en la emisión de GEIs sin que la productividad de la finca se viese afectada.

En nuestro país el equipo de la Universidad Pablo de Olavide formado por Eduardo Aguilera, Gloria Guzmán y Antonio Alonso estudiaron las diferencias en las emisiones de GEIs entre cultivos ecológicos y convencionales, encontrando una reducción media del 30% por kg producido en las producciones ecológicas en el caso de cultivos herbáceos. En el caso de cultivos leñosos como la fruta dulce, la viña o el olivo la reducción media ascendía hasta el 39% por Kg de producción explicada en su mayor parte por el secuestro de carbono en los suelos de los cultivos ecológicos.

Etiquetado y conciencia

La certificación ecológica no se basa en un listado de productos permitidos o prohibidos. El sistema de certificación ecológico, reglamentada por la UE desde 1991, implica la aplicación de una serie de principios en los que se reconoce el papel que este método productivo ha de desempeñar en la protección del medio ambiente, el bienestar animal y el desarrollo rural. El cumplimiento de los principios se garantiza por un seguimiento anual de las fincas por parte de inspectores.

La producción agropecuaria ecológica promueve el uso de variedades y razas autóctonas, más rústicas y resistentes para un mercado globalizado, pero normalmente con mejores condiciones organolépticas.

Aunque la certificación ecológica no especifica la huella de carbono de los alimentos, el sector de la alimentación ecológica está llevando a cabo una importante labor en la promoción del consumo de proximidad y en el establecimiento de nuevas formas de consumo basadas en canales cortos como las cooperativas de consumo o la compra en la propia finca.

Todo vale la pena también por la salud

Otro motivo por el que el consumidor elige productos ecológicos es la preocupación por la salud. Los trabajos de la Dra. Dolores Raigón de la Universidad Politécnica de Valencia llevan tiempo demostrando que los alimentos ecológicos tienen mayor calidad nutricional tal como se recoge en su publicación “Alimentos Ecológicos, Calidad y Salud”.

También hay que tener en cuenta la seguridad alimentaria. Una dieta ecológica implica una menor ingestión de residuos de pesticidas tal como demuestra un estudio publicado por el Environmental Health Perspectives, y la OMS ya está alertando de los riesgos para la salud que implica el contacto con productos químicos que tengan acción como disruptores endocrinos, muchos de ellos pesticidas y coadyuvantes utilizados en la agricultura convencional.

*Montse Escutia. Secretaria de la Asociación Vida Sana y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica

Marta Moreno. Profesora de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica

foto escaparate navidad

Dulce Navidad

Nos acercamos a la Navidad. Y con ello la tienda de Come Sano se llena de novedades que la harán aún más atractiva. en primer lugar unos escaparates precioso que nos decora Maite una maestra de la comunicación a través de los decorados; una artista de lo sencillo. No hay más que ver nuestros escaparates para darse cuenta de ello.

En segundo lugar estamos recolocando productos y precios para que la información sea lo más completa posible.

En tercer lugar a partir del día 15 de Diciembre comienza nuestra tienda virtual tiendacomesano.com a operar con otra fuerza dentro de un plan diseñado para dar servicio a los grupos de amigos y de interés. Con todo ello esperamos dar otro empujoncito a nuestra tienda y que el comercio ecológico y justo siga adelante¡ haciéndose presente en nuestras casas

Navidad 2015

Muchas cosas han cambiado en nuestra cooperativa y en nuestra tienda desde la primera Navidad del año 2009,  este año estrenamos una tienda con más espacio,, más productos a granel, más espacio para los cafés, y queremos seguir dibujando grandes y bonitas sonrisas allí donde se compran, se venden o se regalan nuestros productos ecológicos y de comercio justo.

Este año nuestro proyecto solidario es la importación del café BATS’IL MAYA. Desde Chiapas (México) hasta Valladolid, realizando un largo viaje en barco. Desde las manos de los productores indígenas tseltales al paladar y al corazón de los consumidores españoles. Nuestro café (CAPELTIC en tseltal) como puente de comunicación entre ambos pueblos dibujando una gran sonrisa que nos ilumine a todos……y contamos con todos vosotros para conseguirlo.

Además después de dos años importando el café podemos decir que hemos llegado a algunos lugares fuera de Valladolid, y queremos seguir llegando a otras ciudades. Ya tenemos varios socios que están vendiendo el café en Madrid, en Colegios, otras tiendas… en fin a ver si conseguimos que Capeltic se conozca por toda la geografía española.

Como cada año, os hacemos llegar nuestra oferta de Cestas de Navidad y un catálogo de pequeños regalos. Podéis elegir alguna de nuestras sugerencias o confeccionar vuestras propias cestas y regalos. Os esperamos en nuestra tienda, encantados de poderos ayudar a dibujar sonrisas.

¡¡¡Felices Fiestas!!!

 

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Qué son los Productos Ecológicos y de Comercio Justo

Los productos  agrícolas ecológicos son aquellos que provienen de la práctica de la agricultura y ganadería ecológica. Esta se caracteriza por no utilizar productos químicos de síntesis en el proceso productivo. Así por ejemplo los abonos proceden del compostaje de restos vegetales o de estiércoles o humus de lombriz, etc. Con ellos se busca enriquecer el suelo y dotarle de vida microbiana rica para que los vegetales crezcan sanos y fuertes. Las “malas hierbas” o adventicias se tratan de controlar mediante procedimientos mecánicos o prácticas culturales adecuadas y las plagas y enfermedades se tratan de prevenir con buenas prácticas o de paliar mediante remedios naturales y de síntesis natural no química. Al final lo más probable es que el alimento te sepa igual que otro pero puedes estar seguro que no ingieres cientos de sustancias químicas de residuos de pesticidas, muchas de ellas peligrosas para la salud. Dentro de esta práctica ecológica se busca también recolectar los alimentos en su mejor momento de madurez (mejor y más sabor) y que a ser posible medie la menor distancia entre productor y consumidor (ahorro de energía).
La misma filosofía se aplica a la producción de carne, huevos y leche y sus derivados: animales sanos en contextos de buen trato animal, con alimentación ecológica y sin favorecedores del crecimiento, el engorde, etc.
Y aquellos alimentos ecológicos que son elaborados como quesos, yogures, vinos, aceites, esencias, zumos…. llevan también un proceso de elaboración natural, artesanal, sin aditivos, conservantes, etc.
El comercio justo trata de poner en manos del consumidor, productos, en nuestro caso sobre todo alimentarios, que se han producido, normalmente de manera orgánica o ecológica, en unas condiciones de trato y precio justo para los productores, tratando de evitar que nos lleguen productos muy baratos de países pobres, pero que lo son por ser consecuencia de salarios de miseria y explotación. 
Para que un producto,  sea considerado de comercio justo se tienen que haber cumplido una serie de condicionantes en origen que favorecen no sólo el precio justo del producto sino también el desarrollo socio comunitario del lugar de origen: escuelas, salud, organización democrática, etc . Así la mayor parte de los productos de comercio justo se realizan en cooperativas y son importandos por ONG. Nuestra Cooperativa trata de no encarecer estos productos para que puedan llegar al mayor número de gente posible y  los excedentes que pueda haber de negocio los reincorpora a los países pobres en forma de ayuda a proyectos sociales y de cooperación.